El amoniaco verde como combustible es un compuesto que se considera prometedor en la transición energética debido a su capacidad de almacenamiento de energía. Destaca su potencial para sustituir combustibles fósiles en aplicaciones difíciles de electrificar, como el transporte marítimo y algunos procesos industriales.

El amoniaco verde (NH₃) se produce mediante un proceso que emplea energía renovable, en lugar de fuentes de energía fósil, para obtener el hidrógeno necesario. La fórmula para producir amoniaco es sencilla:

N2+3H22NH3

Este proceso requiere dos elementos principales: nitrogéno e hidrógeno.

Nitrógeno (N₂): Se extrae del aire mediante métodos convencionales.

Hidrógeno (H₂): Aquí es donde se introduce la parte “verde”. En lugar de extraer el hidrógeno del gas natural (proceso que genera CO₂), se obtiene a través de la electrólisis del agua, alimentada por electricidad de fuentes renovables como solar, eólica o hidráulica.

Al producir hidrógeno con energías renovables y usarlo para sintetizar amoniaco, logramos un combustible que es neutro en carbono.

curso de amoniaco renovable

 Ventajas del amoniaco verde como combustible

Existen numerosos beneficios del amoniaco verde como combustible que han llevado a los investigadores a desarrollar esta tecnología. Las más destacadas son:

Densidad energética. Aunque el amoniaco tiene una densidad energética menor que los hidrocarburos, es más fácil de almacenar y transportar que el hidrógeno en estado puro. Se almacena como un líquido bajo presión moderada, haciendo que su manejo sea más sencillo y seguro.

No produce CO₂ al quemarse. Cuando se utiliza como combustible, el amoniaco se descompone en nitrógeno y agua, evitando las emisiones de dióxido de carbono (CO₂), lo que ayuda a mitigar el cambio climático.

Amplia variedad de aplicaciones potenciales. Además, de su uso como combustible para el motor de nitrógeno, es especialmente atrattivo para descarbonizar el transporte maritimo. Sin embargo, hay interesantes proyectos sobre la generación de electricidad y el almacenamiento de energía. Como medio para almacenar hidrógeno, el amoniaco permite una capacidad de almacenamiento más estable y a gran escala.

Reutilización de infraestructuras existentes. Existen infraestructuras (plantas de amoniaco, tanques, transporte en buques) que podrían adaptarse con relativa facilidad para el amoniaco verde, facilitando su implementación.

 Retos del amoniaco verde

El amoniaco verde como combustible aún tiene obstaculos que superar para aumentar sus posibilidades. Siempre está el coste económico, pero no debemos olvidar otros desafios como:

  1. Emisiones de NOx: Aunque no produce CO₂, la combustión de amoniaco puede generar óxidos de nitrógeno (NOx), contaminantes que deben controlarse con tecnologías de reducción catalítica.
  2. Eficiencia: La producción de hidrógeno mediante electrólisis y su conversión en amoniaco conlleva pérdidas energéticas en cada etapa, lo que puede hacer que su eficiencia sea menor comparada con otros combustibles.
  3. Seguridad: El amoniaco es tóxico y requiere protocolos de seguridad rigurosos para evitar riesgos de fugas y exposición.

 Aplicaciones en España y Europa

En España y Europa, el amoniaco verde está ganando relevancia como parte de la estrategia de descarbonización y en el impulso hacia el hidrógeno verde. En el contexto de los Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (PNIEC) y los fondos de recuperación europeos, se están impulsando proyectos piloto y el desarrollo de infraestructuras para el amoniaco verde, con el fin de acelerar su uso en sectores estratégicos.