El hidrógeno como combustible marino

El sector del transporte marítimo internacional es responsable de aproximadamente el 3% de las emisiones globales . La Organización Marítima Internacional ha establecido ambiciosos objetivos de descarbonización, incluyendo una reducción del 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 (respecto a 2008). Ante esta presión regulatoria y medioambiental, el hidrógeno emerge como uno de los vectores energéticos con mayor potencial para alcanzar la neutralidad de carbono en la propulsión naval.

El hidrógeno puro no contiene carbono, por lo que su combustión o uso en pilas de combustible  no produce CO2,  ni SOx (óxidos de azufre), ni PM (partículas). Solo se generan NOx (óxidos de nitrógeno) si se utiliza en motores de combustión, aunque en menores cantidades que los combustibles fósiles.

Los vectores del hidrógeno para combustibles de transporte maritimo

El hidrógeno se puede utilizar directamente o transformado en derivados, cada uno con implicaciones técnicas distintas para el diseño del buque. Para sortear los desafíos del almacenamiento del hidrógeno se exploran sus derivados sintéticos o e-combustibles, que ofrecen una mayor densidad energética. Entre estos destacan:

· Metanol verde: El combustible más adoptado actualmente. Es líquido a temperatura y presión ambiente y puede usarse en motores de combustión interna ligeramente modificados.
· Amoníaco verde: Potencialmente más denso energéticamente que el metanol. Su principal desafío es la toxicidad y la potencial emisión de nitrógeno (un gas de efecto invernadero) si la combustión no es optimizada.
· Gas natural sintético (E-Metano): Compatible con la infraestructura de LNG, pero depende de la captura de CO2 biogénico o atmosférico para su síntesis.

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Un informe relevante sobre hidrógeno como combustible para el transporte maritimo

Un análisis exhaustivo sobre el uso del hidrógeno como combustible marítimo y la propulsión asistida por viento ha sido presentado por un consorcio reconocido. Este consorcio está encabezado por ABS, y participan importantes socios como CE Delft y Arcsilea. Este informe es el último de una serie de estudios encargados por la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) para evaluar combustibles alternativos y tecnologías de descarbonización.

El informe analiza aspectos clave como el impacto en los gases de efecto invernadero (GEI), sostenibilidad, disponibilidad, escalabilidad, tecnoeconomía, normativas, riesgos y seguridad del hidrógeno y la propulsión eólica.

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Este proyecto plurianual tiene como objetivo completar seis informes en total. El primero estuvo dedicado a los biocombustibles y al amoníaco. Los dos informes restantes, en proceso, examinarán los combustibles sintéticos y la energía nuclear en el transporte marítimo, y se espera que sean publicados en el próximo año.

Además, ABS colabora con EMSA, la Universidad Técnica Nacional de Atenas (NTUA) y la Fundación Valenciaport en un estudio a largo plazo enfocado en la seguridad del amoníaco como combustible naval.

 Declaraciones a favor del hidrógeno como combustible marítimo

Panos Koutsourakis, vicepresidente de Sostenibilidad Global de ABS, dijo: «Este estudio es el producto de muchos meses de intensa actividad con nuestros socios del consorcio y la EMSA que, en última instancia, proporciona una visión completa del potencial de la propulsión asistida por hidrógeno y viento».

«Este proyecto nos ha brindado la oportunidad de analizar importantes opciones que permitirán al sector cumplir los próximos requisitos normativos en materia de emisiones de GEI», señaló Dagmar Nelissen, directora de Transporte Marítimo de CE Delft.

«Al ofrecer un análisis coherente de las distintas opciones en lo que respecta a su idoneidad, disponibilidad, sostenibilidad e implicaciones en términos de costos, queríamos proporcionar al sector información útil para su proceso de toma de decisiones», agregó Nelissen.

Por su parte, Edwin Pang, fundador de Arcsilea, señaló: «Cada estudio ha aportado nuevas ideas y perspectivas sobre estas prometedoras tecnologías, especialmente en el ámbito de la seguridad, las lagunas normativas y los problemas de aplicación, y estamos encantados de contribuir a esta importante labor».