En Europa hay ejemplos concretos de despliegue de autobuses impulsados por pilas de combustible de hidrógeno. El proyecto JIVE, cofinanciado por la Clean Hydrogen Partnership, ha desplegado 131 autobuses de hidrógeno en Alemania, Italia, Países Bajos y Reino Unido. También, ha ayudado a estandarizar costes y modelos comerciales alrededor de los 650000 € por unidad para autobuses de 12 metros.

En España, Madrid ha inaugurado a finales de 2024 la primera estación de repostaje de hidrógeno para autobuses municipales de Europa. Esta hidrógenera abastece a una flota de autobuses impulsados con combustible de hidrógeno con diez unidades. Cada autobus mide 12 metros y está equipado con tecnología de pilas de combustible y autonomía de unos 280 km por recarga. La infraestructura integra producción (electrólisis modular), compresión, almacenamiento y dispensación operando a 350 bar y ha sido desarrollada por empresas españolas con apoyo de fondos europeos (ERDF).

Adicionalmente, fabricantes como Solaris están suministrando autobuses de hidrógeno a varios operadores urbanos europeos (incluidas entregas a Alemania y contratos relevantes). Todo esto indica que existe una oferta industrial activa más allá de proyectos aislados.

Las diferencias del autobus de hidrógeno

Las principales diferencias entre un autobús convencional y un autobús impulsado por hidrógeno son:

Propulsión: Un autobús convencional está propulsado por un motor de combustión interna que quema combustibles fósiles como el diésel o la gasolina. Por otro lado, un autobús impulsado por hidrógeno utiliza una pila de combustible para generar electricidad a partir del hidrógeno almacenado en su tanque, lo que alimenta un motor eléctrico.

Emisiones: Un autobús convencional emite gases de escape tóxicos y contaminantes, incluyendo dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas. En cambio, un autobús impulsado por hidrógeno sólo emite vapor de agua y una pequeña cantidad de oxígeno. Esto significa que un autobús de hidrógeno es mucho más limpio y respetuoso con el medio ambiente que un autobús convencional.

Rendimiento: En términos de rendimiento, un autobús impulsado por hidrógeno puede ser tan potente y eficiente como un autobús convencional. De hecho, algunos modelos de autobuses de hidrógeno han demostrado una mayor eficiencia en la economía de combustible y una mayor vida útil del motor eléctrico. Sin embargo, la tecnología de pilas de combustible aún se encuentra en desarrollo, lo que puede limitar el rendimiento y la disponibilidad de autobuses de hidrógeno.

Infraestructura: El uso de autobuses de hidrógeno requiere una infraestructura especializada, como estaciones de servicio de hidrógeno, lo que puede ser costoso y limitar la disponibilidad de estos autobuses en algunas áreas. Por otro lado, los autobuses convencionales pueden repostarse en cualquier estación de servicio de combustibles fósiles.

Comparativa técnica de las diferencias del autobus de hidrógeno

Hay dos diferencias del autobus de hidrógeno clave en su comparación con el autobus electrico, que es otro vehiculo adecuado para la movilidad sostenible en los núcleos urbanos.

Autonomía y tiempos de repostaje

Los autobuses con pila de combustible están alcanzando autonomías competitivas con los modelos eléctricos de batería en uso urbano: autonomías típicas en operación real están en el entorno de 250 a 500 km. Esto depende de la configuración de tanque, las condiciones de servicio y la temperatura.

Además, el repostaje de hidrógeno suele completarse en menos de 10 minutos. Esta es una ventaja operativa frente a la recarga eléctrica lenta. Sobretodo, si no se disponen de equipos de alta potencia de recarga.

Coste y eficiencia energética

No obstante, los datos recientes del mercado europeo muestran que:

El coste de adquisición y el coste operativo de un autobús de hidrógeno siguen siendo significativamente más altos que los de un autobús eléctrico de batería o incluso que modelos diésel modernizados.

Estimaciones en varios operadores europeos reflejan costes operativos por kilómetro muy superiores para hidrógeno frente a eléctrico, debido a la eficiencia energética reducida del ciclo completo (electricidad → hidrógeno → electricidad en la pila de combustible) y a los mayores costes de mantenimiento y suministro.

En España, existen comparativas locales entre ciudades que emplean autobuses de hidrógeno. Ha llamado la atención delos expertos, al observar diferencias de coste operativo y energético muy relevantes entre flotas de hidrógeno y alternativas eléctricas, aunque estos casos suelen incluir factores locales (precios de energía, configuración de estaciones, financiación pública).

Además, los datos de mercado confirman que el penetración de autobuses de hidrógeno es aún reducida. Si consideramos los miles de nuevos autobuses matriculados, solo unas decenas corresponden a unidades de hidrógeno cada año frente a miles de eléctricos de batería.

Las diferencias del autobus de hidrógeno en la planificación de flotas

Las dos diferencias del autobus de hidrógeno frente a los autobuses convencionales en la gestión de la planificación de flotas son: las infraestructuras necesarias y el mantenimiento.

Infraestructura de repostaje de hidrógeno

Para cualquier operador de transporte que considere el combustible de hidrógeno, es imprescindible evaluar:

Producción local de hidrógeno verde por electrólisis con renovables dedicadas para minimizar huella de carbono y coste del combustible.

Dimensionamiento de tanques de almacenamiento y compresión (por ejemplo 350–700 bar) según perfil de ruta y número de turnos de operación.

Integración energética con red eléctrica y sistemas FV/almacenamiento para aprovechar mejor picos de producción renovable.

La complejidad y coste de una estación de hidrógeno para transporte pesado es mayor que el de una estación de recarga eléctrica, por lo que la planificación debe incluir análisis de ciclo de vida, disponibilidad eléctrica, capacidad de red y permisos industriales.

Mantenimiento y fiabilidad

Las pilas de combustible y los sistemas de almacenamiento de alta presión añaden capas de complejidad a las operaciones. Los tiempos de mantenimiento, disponibilidad de repuestos y formación del personal son factores que impactan fuertemente en la fiabilidad operativa y en el coste total de propiedad (TCO).

Comparativas recientes en flotas europeas muestran que los buses eléctricos de batería tienden a requerir menos intervenciones de mantenimiento y presentan mayores tasas de disponibilidad operativa, dado que su tren motriz es más simple.