Los pasos hacia un futuro más saludable han comenzado desde hace tiempo. Pero poco a poco se están instalando de una manera más precisa en nuestras vidas. Es por ello que los países de la UE tendrán que seguir una serie de normas mínimas relativas a la eficiencia energética.
Todavía queda un largo camino pero el fin del mismo tiene claro que para el 2050 habrá edificios cero emisiones y en el 2040 se proclama como el año donde se dará por finalizado el uso de combustibles fósiles. Para apoyar todos estos cambios y pasos, la Comisión Europea ha publicado una serie de recomendaciones y de pasos a dar.
Recomendaciones y documentos para aplicar la Directiva de eficiencia energética
Las recomendaciones que proporciona la Comisión Europea es una manera de orientar a todos los países de la Unión Europea sobre cómo trasladar los nuevos artículos de la Directiva de eficiencia energética a la legislación nacional. Todo ello con la finalidad de poder hacer un uso más eficiente de la energía, lo que lleva a reducir el consumo energético de una manera evidente.
Podemos decir que son nueve los documentos en los que se habla sobre todas las acciones pertinentes para conseguir el proceso de ahorrar energía. En uno de los primeros documentos se establece que dicho ahorro será del 32,5% para el 2030. Además, estos documentos también abarcan tanto los objetivos marcados como las contribuciones nacionales, pasando por hablar del consumo energético en el sector público o la rehabilitación de edificios y contratación pública. Sin olvidarse de que también hay orientaciones sobre el suministro de calefacción e información sobre fondos de financiación y apoyo técnico. También hay un nuevo documento sobre los consumidores y sobre los servicios energéticos. Pero para facilitar todavía más cada paso, sobre todo a las administraciones nacionales, se ha publicado un informe sobre las buenas prácticas que podrían ir aplicándose.
La transposición en España
Con los nuevos documentos y recomendaciones de la Directiva de eficiencia energética en las manos, ahora llega el momento de la transposición. Es decir, de trasladar todo ese contenido a la legislación interna. En nuestro país va a afectar al Código Interno de Edificación, que es la normativa que regula la construcción de edificios. Ya que en este caso se debe cambiar el apartado de ahorro de energía. Aunque ya mencionamos que los objetivos sí tienen fecha de caducidad, hasta ese momento son muchas las medidas de tipo legislativo que deben ser tomadas. De este modo, tendrán que favorecer la rehabilitación de muchos edificios y se harán a través de subvenciones. Ya que se estima que alrededor de un 20%, aproximadamente, tendrán que renovarse. Por lo que se esperan más inversiones que den luz verde a que pasos como estos sean más sencillos de cumplir.
Se debe transponer el contenido de la Directiva a varias legislaciones, sí, pero se tiene como plazo hasta marzo del año 2026, para evitar sanciones de tipo económico.
El desarrollo del hidrógeno verde y sus ventajas
Todos los pasos previos vienen hacia llegar a un mismo objetivo: usar fuentes de energía limpia como es el hidrógeno verde. A diferencia del carbón o del petróleo, este no deja residuos en el aire. Desde mediados de los años 70, su demanda ha ido subiendo y se espera que todavía siga creciendo más en los próximos años y con las nuevas medidas establecidas. El uso del hidrógeno verde en España ya es todo un hecho ya que, además de que emite vapor de agua y cuida nuestro planeta, tiene una serie de ventajas a mayores que conviene conocer.
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- Es muy versátil ya que puede transformarse tanto en electricidad como en combustible de tipo sintético. Pudiendo usarse con fines industriales o comerciales.
- No emite gases contaminantes, por lo que es 100% sostenible.
- Es muy sencillo de almacenar. De este modo se puede usar siempre y cuando se necesite.
Aunque es cierto que no hay ventajas sin desventajas y es que, por el momento, tiene un mayor coste, así como gasto energético a la hora de hablar de su producción. Tanto en Francia como en Alemania ya se ha convertido en un gran protagonista como combustible y poco a poco también lo será en el resto de países. Ya que su impacto, de cara al futuro, se presenta como un generador tanto de electricidad como de agua potable. Además, los tanques de hidrógeno comprimido son capaces de almacenar energía durante largos períodos. Su uso se podrá emplear tanto en transporte pesado, marítimo o en la aviación.
Construyendo un futuro más sostenible
Tal y como hemos visto, las medidas para acelerar la eficiencia energética ya están en marcha. Los países de la UE deben agilizar los procesos para poder cumplir con los plazos establecidos y como no, transponer las actualizaciones de la Directiva a la legislación vigente. Todo ello para que la reducción de la energía sea evidente antes del 2030. De este modo, pensar en fuentes de energía limpia es siempre el gran recurso y como no, el hidrógeno verde se presenta como uno de los grandes principales.
Además, se impulsa hacia sistemas de automatización de edificios para así, poder controlar mejorar el rendimiento energético. También se necesita que los certificados de eficiencia energética de los edificios sean accesibles y que las inspecciones se realicen de manera periódica. Todos los edificios, tanto residenciales como no residenciales que sean nuevos, deben generar cero emisiones. De este modo, se van a eliminar progresivamente los combustibles fósiles de la calefacción e impulsar el despliegue de instalaciones de energía solar.
Hay que tener en cuenta que reducir el consumo siempre es uno de los pasos principales para cuidar el medio ambiente, pero también para reducir las facturas. De este modo, los beneficios van desde el bolsillo hasta mejorar la calidad de vida.






