El hidrógeno verde en los puertos europeos ya no es una idea de laboratorio. Ha pasado a una fase de despliegue selectivo, con hubs muy avanzados, pilotos operativos y una agenda regulatoria cada vez más clara. El panorama sigue siendo desigual, pero la dirección es inequívoca. Rotterdam y Amberes-Brujas lideran la escala industrial, mientras Valencia, Barcelona, Vigo, Bilbao y Sevilla consolidan casos de uso en operaciones portuarias, movilidad y pruebas de cadena de valor.

Hoy, la implantación portuaria del hidrógeno en Europa se reparte en cuatro capas: producción local, almacenamiento y distribución, bunkering para barcos, y uso en maquinaria y vehículos de terminal. La tecnología que más tracción tiene es el hidrógeno verde por electrólisis con renovables, aunque en los grandes hubs también aparece el hidrógeno azul como vía puente donde hay industria pesada y captura de carbono disponible.

Los puertos que marcan el ritmo

Rotterdam sigue siendo el referente por volumen y ambición: combina producción, importación, red de tuberías y conexiones con su red nacional de hidrógeno, con primeros tramos operativos previstos en 2026 y proyectos de gran escala en marcha. Amberes-Brujas se ha consolidado como otro gran nodo, con electrólisis industrial, red interna de acceso abierto y suministro orientado tanto a industria como a combustibles marítimos alternativos.

En España, Barcelona ha dado un paso muy visible con la adjudicación de su primera hidrogenera para camiones, autobuses y maquinaria portuaria, pensada como pieza de un ecosistema logístico más amplio. Valencia sigue siendo una referencia europea en demostración tecnológica gracias a H2Ports, que ya ha servido para probar equipos portuarios propulsados por hidrógeno y estaciones móviles de suministro.

Dónde está la madurez real

La madurez es mayor en aplicaciones terrestres portuarias que en el bunkering marítimo puro. Dicho de forma simple: hoy es más fácil ver hidrógeno en tractores de terminal, reach stackers, hidrogeneras y redes internas que como combustible masivo para grandes buques oceánicos. En paralelo, varios proyectos europeos están trabajando en almacenamiento, tanques criogénicos, regulación y estándares de seguridad, que son el cuello de botella para escalar.

Los corredores atlánticos también están aportando conocimiento útil. HYDEA, activo hasta septiembre de 2026, está ayudando a ordenar qué tecnologías funcionan mejor en puertos como Vigo, Sevilla, Brest y Leixões, y qué barreras técnicas, económicas y regulatorias siguen frenando el salto a escala comercial.

El gran obstáculo ya no es la falta de interés, sino la economía del proyecto. Falta abaratar la electrólisis, asegurar electricidad renovable suficiente, desplegar infraestructura de transporte y cerrar modelos de negocio bancables para puertos, navieras y operadores logísticos. Además, los puertos no solo tienen que descarbonizar: también tienen que mantener seguridad, continuidad operativa y competitividad frente a otros hubs del norte de Europa y del Mediterráneo.

A eso se suma una realidad incómoda: el hidrógeno compite con otras soluciones de descarbonización, como electrificación directa, metanol, amoníaco o biocombustibles avanzados. Por eso, el mayor impulso está en usar hidrógeno donde más valor aporta, por ejemplo, en equipos pesados, alta intensidad energética y logística integrada.

curso de biocombustibles

Las instalaciones de hidrógeno verde en el Puerto de Rio de Janeiro

Un caso real, al otro lado del oceano Atlantico, lo encontramos en el Puerto de Açu en Río de Janeiro donde se ha apostado por el combustible de hidrógeno. El objetivo es construir una planta de producción de amoníaco verde en esta infraestructura portuaria, ubicada en la región septentrional de Brasil.

El proyecto cuenta con el respaldo financiero de HYCAP, que es un fondo de inversión de capital riesgo con sede en el Reino Unido. HYCAP está enfocado en el desarrollo de tecnologías de hidrógeno. Este fondo de inversión ya impulsa iniciativas en Marruecos, Omán y Noruega para la producción de amoníaco, fertilizantes y combustibles sintéticos, consolidándose como un actor clave en la transición energética global.

El desarrollo del proyecto en Acu lo lidera la compañía británica Yamna, especializada en la producción de hidrógeno verde y sus derivados, Yamna proyecta la construcción de una planta con una capacidad nominal de hasta un millón de toneladas métricas anuales de amoníaco verde. La determinación final sobre la inversión está programada para el próximo año, mientras que el inicio de operaciones con las primeras moléculas de amoníaco verde se prevé para 2030.

Hidrógeno verde en el Puerto de Açu

La instalación ocupará parte de un polígono industrial de dos millones de metros cuadrados que el puerto ha destinado a proyectos de hidrógeno de bajas emisiones de carbono. Además, se suma a una zona adicional de un millón de metros cuadrados que ya ha sido reservada por las empresas Fuella y HIF Global para iniciativas similares.

El Puerto de Açu está gestionado por Prumo Logística en colaboración con el Puerto de Amberes-Brujas Internacional. Actualmente, maneja el 40% de las exportaciones petroleras de Brasil. Sin embargo, su visión a largo plazo apunta a convertirse en un nodo logístico de combustibles sostenibles, facilitando la creación de un corredor verde con el puerto europeo.

Un corredor verde es una infraestructura logística diseñada para el transporte eficiente y sostenible de energías renovables y combustibles de bajas emisiones entre regiones estratégicas. Existen varios ejemplos en el mundo, donde se suministra hidrógeno y amoniaco verce de cero emisiones. En este caso, la conexión entre el Puerto de Açu y el Puerto de Amberes-Brujas facilitará la exportación de hidrógeno verde y sus derivados hacia Europa, asegurando una cadena de suministro confiable para la descarbonización de sectores industriales y marítimos en ambos continentes.