La captura y almacenamiento de carbono es una tecnología diseñada para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) que se liberan a la atmósfera. Se trata de una medida dirigida a combatir el cambio climático. La tecnología de captura y almacenamiento de carbono es más ampliamente conocida como CCS, por sus siglas en inglés. 

El funcionamiento de la captura y almacenamiento de carbono

Este proceso ayuda a «capturar» el CO₂ de las fuentes de emisión, transportarlo y «almacenarlo» de manera que no contribuya al calentamiento global. Las etapas son las siguientes:

1. Captura del CO₂

En las industrias o centrales eléctricas, el CO₂ se genera al quemar combustibles fósiles (como el gas o el carbón). En vez de dejar que todo este CO₂ salga a la atmósfera, se instala un sistema que lo «captura». Para ello, se utilizan procesos especiales para separar el CO₂ de otros gases. Los procesos más habituales son la absorción química, que emplea líquidos que atrapan el CO₂, y la adsorción, que utiliza materiales sólidos)

2. Transporte del CO₂

Una vez capturado, el CO₂ se comprime y se convierte en un líquido o gas denso. Este dióxido de carbono se transporta a través de tuberías hasta el lugar donde se almacenará de forma segura. Este tipo de transporte es similar a cómo se realiza con el gas natural.

3. Almacenamiento del CO₂

El CO₂ se inyecta en formaciones geológicas profundas y seguras. Por ejemplo, antiguos yacimientos de petróleo o formaciones de roca que contienen agua salada (acuíferos salinos). Estas formaciones actúan como contenedores naturales, evitando que el CO₂ se libere a la superficie y, por lo tanto, a la atmósfera.

La importancia de la captura y almacenamiento de carbono

La captura y almacenamiento de carbono se considera una herramienta importante en la transición hacia una energía más sostenible. Al capturar el CO₂ antes de que se libere, se disminuye la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Aunque no es la única solución, la captura y almacenamiento de carbono puede trabajar para reducir la dependencia de combustibles fósiles. Por ejemplo, es una medida compatible con el uso del combustible de hidrógeno y la implantación de las energías renovables.

En España se están desarrollando proyectos e investigaciones para implementar esta tecnología de manera segura y eficiente.

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Viabilidad técnica de la tecnología de captura y almacenamiento de carbon

Existe un informe destacado en este ámbito, que evalúa la viabilidad técnica de la tecnología de captura y almacenamiento de carbono en el mercado marítimo. Este informe se titula “Onboard Carbon Capture: An Overview of Technologies to Capture CO2 Onboard Ships” y ha sido elaborado. Este documento detalla la situación actual de una amplia gama de tecnologías CCS emergentes.

Emisiones del transporte marítimo

Según el estudio GHG 2020 de la Organización Marítima Internacional (IMO), el transporte marítimo total (internacional, nacional y pesquero) emitió 1.076 millones de toneladas de CO2 en 2018, representando el 2,89% de las emisiones antropogénicas globales de GEI de ese año. Estas emisiones provienen principalmente de la combustión de combustibles fósiles por la maquinaria de los buques (motores, auxiliares, calderas, etc.).

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La IMO proyecta que, sin cambios significativos, las emisiones del transporte marítimo internacional podrían aumentar entre un 50% y un 250% para 2050. El sector busca mejorar la intensidad de carbono de los buques con tecnologías actuales y reconoce que la adopción de combustibles sostenibles es clave para un transporte marítimo ecológico. Sin embargo, la producción de estos combustibles está en una etapa inicial, y su disponibilidad a precios asequibles es limitada a corto y medio plazo.

Viabilidad comercial de la captura y almacenamiento de carbono

El informe explora la viabilidad técnica y comercial de la implantación de la tecnología CCS en buques. Estudios de viabilidad han mostrado tasas de captura entre el 82% y el 90%. Sin embargo, existen desafíos en la adopción e integración de tecnologías CCS, incluyendo la consolidación de marcos normativos globales y consideraciones operativas.

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Uno de los retos principales es el espacio disponible a bordo de los buques para alojar las tecnologías CCS y la manipulación segura del CO2 capturado. Las opciones tecnológicas para capturar CO2 son variadas. Dependen de la fase del proceso y del método de separación. La captura post-combustión con disolventes amínicos es el método más maduro y una referencia fiablepara evaluar otras opciones de captura de carbono.

Integración en la cadena de valor de la captura y almacenamiento de carbono

Para que la captura de carbono a bordo sea viable, debe evaluarse la cadena de valor completa de la captura y almacenamiento de carbono. Es crucial considerar aspectos como la infraestructura para manejar y procesar el CO2 en los puertos. También, la disponibilidad y ubicación de los sitios de almacenamiento de CO2, y las condiciones de almacenamiento del CO2.

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El informe señala que las aplicaciones de CCS requerirán mayores capacidades de transporte de CO2 por barco, en comparación con los transportistas actuales usados en la industria alimentaria y de bebidas. Aunque los buques de transporte de CO2 líquido a gran escala pueden aprovechar el conocimiento de las industrias de gas natural licuado (GNL) y gas licuado de petróleo (GLP), aún no se han evaluado completamente todas las implicaciones del diseño de buques más grandes. Es necesario considerar sus requisitos de presión y temperatura operativas. Los diseños recientes indican buques con capacidades entre 7.500 y 22.000 metros cúbicos.

La evaluación técnica y comercial de la captura y almacenamiento de carbono en el sector marítimo es esencial. Este tipo de informes son útiles para avanzar hacia un transporte marítimo más sostenible. La implementación de tecnologías CCS debe jugar un papel fundamental en la reducción de emisiones y en la transición hacia una economía de bajas emisiones de carbono.