Uno de los retos en el desarrollo del hidrógeno como fuente de energía limpia es su almacenamiento. Dado que el hidrógeno es el elemento más ligero del universo, si no se contiene adecuadamente tras su producción, puede escapar fácilmente.

El almacenamiento de hidrógeno plantea varios desafíos. Almacenar el hidrógeno en estado gaseoso requiere mucho espacio. Si se comprime, los contenedores deben ser más resistentes para soportar la presión añadida. Este reto es aún mayor en su forma líquida, ya que, además de mayor presión, se necesitan temperaturas extremadamente bajas. Independientemente del método, es crucial diseñar los sistemas para evitar fugas, ya que el hidrógeno tiene una alta capacidad de escape.

Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah están explorando nuevas formas de almacenamiento, como el uso de tuberías y grava en embalses o lagos. Estos métodos podrían aplicarse en Europa, China, Japón y Estados Unidos en la próxima década.

Los investigadores han propuesto tuberías de polietileno de alta densidad (HDPE), llenas de arena, grava o residuos de minería. Estas tuberías se podrían ubicar bajo embalses o lagos en regiones donde no existen cavernas de sal, que son opciones naturales para el almacenamiento de hidrógeno.

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«El uso de residuos de minería es la opción más económica, ya que también resolvería el problema de dónde colocar los desechos mineros. La grava suele ser cara, mientras que la arena es una opción más barata», explicó Julian Hunt, uno de los investigadores. «El motivo por el que almacenar tuberías y grava en lagos es económico es que la presión interna de las tuberías es igual a la presión externa a una profundidad fija».

Esto elimina la necesidad de reforzar las tuberías con fibra de carbono, que es costosa. La presión del tanque aumenta 1 bar por cada 10,2 metros de profundidad, añadió Hunt.

Si bien la profundidad es crucial, no es el único factor importante. Los embalses o lagos deben tener fondos planos para evitar que el flujo de sedimentos dañe las tuberías, que operan cubiertas por dichos sedimentos. Aunque el concepto es prometedor, aún enfrenta desafíos antes de ser viable para su aplicación práctica.