Un gran reto tecnológico actual es usar hidrógeno en la calefacción mediante la red de gas natural. La estrategia europea de descarbonización plantea ir inyectando progresivamente gases renovables en las infraestructuras existentes. Hay lineas de investigación que ya emplean hidrógeno y biometano. De forma que el consumidor doméstico no tenga que cambiar de sistema de calefacción de un día para otro. Sin embargo, los límites técnicos actuales son modestos. En España se trabaja con porcentajes de mezcla bajos, alrededor de un 2% en volumen en los primeros ensayos. Esta cifra es insuficiente para que el hidrógeno tenga un impacto tangible en la calefacción de los hogares a corto plazo.

Las primeras inyecciones reales de hidrógeno en la red de gas natural se esperan este año. Todo apunta a que se trabajará con un carácter experimental y limitado geográficamente. Distintos análisis coinciden en que el hidrógeno no jugará un papel relevante en la calefacción residencial antes de bien entrada la década de 2030. Es preciso que se evalúe si resulta viable aumentar significativamente esos porcentajes de mezcla o crear redes específicas de hidrógeno para ciertos barrios o promociones de obra nueva.

Calderas que usan hidrógeno para calefacción

Los grandes fabricantes de calderas han visto en el hidrógeno una forma de alargar la vida del gas canalizado adaptándolo a la nueva agenda climática. Empresas como Viessmann están desarrollando calderas murales basadas en la tecnología de condensación a gas capaces de funcionar hoy con mezclas de gas natural e hidrógeno. Actualmente, se alcanza hasta aproximadamente un 20% de contenido de hidrógeno. En una segunda fase, podrán operar al 100% con este gas renovable. Estas calderas “H₂ ready” pretenden ofrecer al usuario una garantía de futuro. Se busca instalar ahora un equipo compatible con el gas actual, pero preparado para una red de distribución. El objetivo a largo plazo será incorporar cada vez más hidrógeno hasta sustituir por completo al gas fósil.

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Gas natural para distribuir hidrógeno

El proyecto «Isla de Hidrógeno» ha sido un éxito en la demostración de la capacidad de la red de distribución de gas natural para transportar hidrógeno renovable. Ha sido llevado a cabo por Netze BW en Öhringen, Baden-Württemberg. Durante la implementación del proyecto, Netze BW incorporó hasta un 30% de hidrógeno en la red de gas natural en funcionamiento. Esto se logró mediante la segregación de una zona de suministro local, la cual fue abastecida de manera independiente de la red principal. De ahí, el nombre del proyecto: «Isla de Hidrógeno».

La zona seleccionada comprendió una instalación propiedad de Netze BW. Está ocupada por sus propietarios, y 26 viviendas adyacentes. Durante la ejecución del proyecto, se incrementó gradualmente la concentración de hidrógeno hasta alcanzar un 30% de inyección en la red de distribución. Esta abarca 500 metros de longitud, tanto en las instalaciones de Netze BW como en las residencias de los habitantes.

La iniciativa se llevó a cabo en estrecha colaboración con el municipio, fabricantes de equipos, asociaciones y la comunidad científica. Netze BW quiere entrar entre las empresas de hidrógeno importantes de Europa. Ha estado liderando el desarrollo de soluciones técnicas y digitales para adaptar la red de distribución eléctrica y de gas a las necesidades futuras. Para ello, ha logrado algunas asociaciones con municipios, socios industriales, investigadores y startups de hidrógeno. La futura expansión del uso del hidrógeno en diferentes regiones dependerá en gran medida de las demandas de los clientes industriales que lo requieran para sus procesos de producción.

El uso de la red de gas natural de calefacción

La red de gas natural es un componente importante de la transición energética al utilizarlo en el transporte de hidrogeno. El proyecto “Hydrogen Island Öhringen”  demuestra que es viable inyectar hidrógeno en la red de gas natural. La infraestructura de gas natural existente puede desempeñar un papel esencial en la transformación para descarbonizar el sector de la calefacción. La adición del 30 por ciento de hidrógeno ha funcionado sin problemas. No fueron necesarios ajustes complejos en la infraestructura existente. Ni para la compañia que inyectó el hidrógeno en la red de gas natural, ni para los consumidores finales en lo que respecta a sus calderas y estufas de gas.