La industria del hidrógeno en Europa es fundamental en su política energética y ambiental. El nuevo vector energético, impulsado por su baja huella de carbono, se posiciona como un componente clave en la transición hacia una economía más limpia. Su alta densidad energética por kilogramo lo convierte al combustible de hidrógeno en un recurso de gran interés. Posee una amplia gama de aplicaciones, desde el transporte terrestre, marítimo y ferroviario hasta sectores industriales. Tiene especial importancia en sectores de gran consumo energético como el cemento, el acero y la industria química.

Este combustible del futuro promete independencia energética para aquellos países con escasez de combustibles fósiles. Particularmente, es atractivo para aquellos con una importante participación de energías renovables en su matriz energética. Además, contribuye a la estabilización de las redes eléctricas y a la reducción de los costos energéticos.

La energía del hidrógeno es innegablemente una tecnología de futuro. A veces ha sido objeto de una cobertura mediática excesiva, que ha decepcionado a algunos. Pero esto no debe ocultar el importante papel que está llamado a desempeñar en la transición energética del mañana.

Dificultades de la industria del hidrógeno

Sin embargo, el camino hacia la plena adopción del hidrógeno como fuente de energía no carece de obstáculos. Los desafíos técnicos son numerosos y requieren soluciones innovadoras. La producción de hidrógeno a partir de metano sin carbono es una vía prometedora pero aún en desarrollo. Asimismo, un área de investigación clave es la mejora en la eficiencia y reducción de costes de las pilas de combustible y los electrolizadores. Su objetivo es minimizar o eliminar el uso de metales preciosos.

En el ámbito del transporte, la adaptación de vehículos privados al hidrógeno enfrenta barreras relacionadas con el coste de los vehículos y la infraestructura de recarga limitada. Se espera que hacia 2030, el hidrógeno encuentre una mayor aceptación en vehículos pesados, transporte marítimo e industrias de alto consumo energético.

Para alcanzar una adopción masiva, es esencial que los electrolizadores y las pilas de combustible evolucionen para satisfacer las necesidades de disponibilidad y asequibilidad del mercado. La investigación y el desarrollo continuo son fundamentales para superar estos desafíos y hacer del hidrógeno verde una realidad omnipresente en el panorama energético global.

Un fracaso evidente

Un ejemplo del escaso apoyo público en la industria del hidrógeno lo encontramos en proyecto H2Med. La Península Ibérica emerge como una región de interés significativo en la producción de energía renovable, proyectando a España y Portugal como líderes en la generación de hidrógeno. En el año 2022, se dio inicio al ambicioso proyecto europeo «H2Med». Está apoyado por Francia, España y Portugal. Busca establecer dos conexiones cruciales: la primera entre Portugal y España, y la segunda, mediante un enlace submarino entre Barcelona y Marsella. El presidente del gobierno de España mostró su satisfacción por un acuerdo “histórico” y anuncio unas cifras ilusionantes. Este proyecto se prevé finalice en 2030, sin embargo, en abril de 2024 no existe proyecto y por tanto no tiene ni siquiera un presupuesto definido.

Esto muestra que el avance de la industria del hidrógeno en Europa está en manos de las empresas privadas. Más que ayuda financiera necesitan seguridad jurídica y estabilidad para rentabilizar sus inversiones.

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Nuevas normativas en la industria del hidrógeno de EEUU

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y el Servicio de Impuestos Internos (IRS) han anunciado la implementación de nuevas normativas destinadas a los productores de hidrógeno. El propósito es cualificar para créditos fiscales para impulsar la expansión de la industria y, simultáneamente, descarbonizar sectores intensivos en emisiones. Las normativas propuestas presentan condiciones de cualificación rigurosas. Están diseñadas para minimizar las emisiones en el ciclo de vida de la producción de hidrógeno limpio. Estos requisitos incluyen la necesidad de que el proceso de producción sea alimentado por nueva capacidad de energía limpia. Además, se exige a los productores que certifiquen que la energía utilizada está equilibrada por la producción de energía limpia de manera horaria.

En la actualidad, se producen alrededor de 10 millones de toneladas métricas (MMT) de hidrógeno en EE.UU. Aproximadamente 94 millones de toneladas métricas supone la producción a nivel mundial. Sin embargo, la gran mayoría de este hidrógeno se obtiene mediante la extracción utilizando combustibles fósiles. Esto genera contaminantes y emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
La producción de hidrógeno en EE.UU. se basa principalmente en la extracción a partir de gas natural mediante reformado de metano al vapor, lo que actualmente resulta en aproximadamente 100 millones de toneladas de emisiones de GEI anuales.

En junio de 2023, la administración de Biden publicó la Estrategia Nacional de Hidrógeno Limpio de Estados Unidos, con el objetivo de significativamente aumentar la producción, uso y distribución de hidrógeno con bajas emisiones de carbono. Este plan incluye la ambiciosa meta de elevar la producción hasta 10 millones de toneladas métricas en 2030 y hasta 50 millones de toneladas en 2050. Uno de los instrumentos clave para alcanzar estos objetivos es el Crédito a la Producción de Hidrógeno Limpio de la Ley de Reducción de la Inflación. Este crédito incluye cuatro niveles basados en las emisiones del ciclo de vida, con montos que van desde 0,60 dólares hasta 3 dólares por kg para el hidrógeno con emisiones cercanas a cero.

Medidas propuestas

Según las normativas propuestas por el Departamento del Tesoro, se establecen tres criterios para el uso de certificados de atributo energético (EAC). De esta forma, se puede demostrar el uso de energía limpia y así optar al crédito fiscal. Estos criterios incluyen la necesidad de que la energía provenga de una nueva capacidad de energía limpia, que sea de la misma región que la producción de hidrógeno. A partir de 2028, la energía limpia se genererá en la misma hora que el uso de la energía por el electrolizador de hidrógeno. Hasta 2028, se permitirá la equiparación anual para facilitar la transición a sistemas de seguimiento horario más accesibles.

Leia Guccione, directora del Programa de EE.UU. de RMI, una organización centrada en la transición hacia energías limpias, expresó su aprecio al Departamento del Tesoro estadounidense por llevar a cabo un proceso riguroso y considerar ampliamente las necesidades de la industria y la comunidad. Subrayó que las directrices logran un equilibrio delicado entre la administración práctica, la configuración intencionada del mercado y la integridad medioambiental, satisfaciendo las demandas actuales de la industria estadounidense del hidrógeno.