Respecto a la energía de hidrógeno a baja temperatura decir que hay dos tipos de electrolizadores de baja temperatura. Unos funcionan en medio ácido y otros en medio básico. Los segundos son los más abundantes ya que no necesitan metales preciosos como el platino o el iridio. Como se puede uno imaginar, este requisito influye notablemente en los costes.
La distribución
El uso masivo de hidrógeno como combustible requiere que se pueda almacenar, transportar y utilizar de una manera segura allí donde se necesita y para las aplicaciones que lo demandan. El transporte y el alamcenamiento son cuestiones relacionadas con la densidad y temperatura de ebullición de la materia prima, es decir, del hidrógeno.
El almacenamiento presenta dos tipos principales: los basados en propiedades físicas (gas a presión, gas a presión enfriado y liquido) y los basados en la formación de compuestos con gran cantidad de hidrógenos.
Cada tipología tiene sus ventajas y desventajas. Los primeros asociados al riesgo de manejar sistemas a alta presión y bajas temperaturas. Los segundos, a la necesidad de obtener un compuesto que posteriormente se descomponga liberando hidrógeno.
Una aproximación similar a este segundo método es el uso como combustible del compuesto obtenido. Sin duda, hidrógeno como combustible tiene gran potencial.
Para el transporte de hidrógeno, se proponen soluciones de tipo físico similares a las comentadas en relación con el almacenamiento. Además, se contempla la construcción de redes de transporte por tuberías especiales, o mezclar hidrógeno con gas natural y utilizar gasoductos para el transporte y separar la mezcla en destino. Todas estas aproximaciones tienen limitaciones aún por resolver.
Las formas de generar la energía de hidrógeno
La combustión del hidrogeno puede hacerse a través de dos métodos:
- De manera directa, a través de un proceso químico con producción de calor (en un motor de combustión similar al que se usa para el aprovechamiento de los combustibles fósiles).
- Por un proceso electroquímico en el que la energía química del H₂ se transforma directamente en electricidad. Este proceso se lleva a cabo en una celda (o pila) de combustible y es más eficiente, pero la tecnología necesaria está aún en desarrollo. La adaptación de los motores al uso de hidrógeno parece más sencilla.
Nos encontramos en un momento crucial para abordar los retos energético y medioambiental. El hidrógeno verde está llamado a contribuir de una manera decisiva a la resolución de ambos. Conseguirlo supone resolver los problemas que aún persisten en su producción, almacenamiento, transporte y uso. El reto es notable, pero el éxito supondrá disponer de energía abundante, barata y limpia en el futuro.






