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Aumentar las inversiones en hidrógeno mediante un Banco Europeo

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Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, anunció la creación de un “Banco Europeo de Hidrógeno”. Se busca aumentar las inversiones en hidrógeno, y para ello se destinarán 3.000 millones de euros en los próximos años.

Von der Leyen durante el discurso sobre el estado de la Unión en el Parlamento Europeo explicó que el hidrógeno puede ser un punto de inflexión energético para Europa. La Únión Euopea se ha comprometido a abandonar su dependencia con los combustibles fósiles.

“Podrá invertir 3.000 millones de euros para ayudar en la construcción de un futuro mercado del hidrógeno. Así es como potenciamos la economía del futuro, esto es el Pacto Verde Europeo”, subrayó ante los eurodiputados.

En esta línea, Von der Leyen recordó que la UE se ha marcado la meta de doblar para 2030 la producción de hidrógeno renovable al año hasta las 10 millones de toneladas y, para ello, el bloque “debe crear un creador de mercado” que “cierre la brecha de inversión y conecte la oferta y la demanda futuras”.

Aumentar las inversiones en hidrógeno para reducir el empleo del gas

Con la guerra de Rusia en Ucrania como telón de fondo, la presidenta de la Comisión Europea explicó que la Unión Europea “debe desprenderse de su dependencia del petróleo, el gas y el carbón de Moscú, pero también advirtió de que desafortunadamente esto no será suficiente”.

Actualmente, el almacenamiento de gas se encuentra en el 84 % de la capacidad de la Unión Europea. Bruselas trabaja para diversificar su cartera de proveedores aumentando las compras a otros socios como Estados Unidos, Noruega o Argelia.

“El año pasado el gas ruso representó el 40 % de nuestras importaciones de gas. Hoy ha bajado al 9 % del gas por gasoducto”, informó al resto de eurodiputados.

Las inversiones en hidrógeno de los Fondos Next Generation

El crecimiento en la producción de hidrógeno será impulsado por los Fondos Next Generation EU. El Gobierno de España, anunció un plan de recuperación para financiar proyectos de hidrógeno verde por valor de 1.555 millones de euros. El plazo definido son tres años. 

La financiación encaja dentro de su línea de sostenibilidad y compromiso con las cero emisiones en 2050 de varias entidades financieras. Un ejemplo es Caixabank que el pasado año destinó 24.360 millones de euros en financiaciones sostenibles. En esta línea, destaca la emisión de 16 bonos verdes, con un importe de 16.300 millones.

La Clean Hydrogen Alliance

La Clean Hydrogen Alliance aglutina entes públicos nacionales y locales, sociedad civil y otras entidades. Los participantes son más de 900 miembros. Hay seis grupos de trabajo que debaten, en foros temáticos, las inversiones, los proyectos y la movilización de recursos para instalar al menos 6 GW de electrolizadores de hidrógeno renovable en la UE para 2024 y 40 GW para 2030. La estrategia de la Alianza establece su límite temporal en 2050, cuando se prevé que las tecnologías de hidrógeno renovable estarán desplegadas a gran escala.

La European Clean Hydrogen Alliance fue creada recientemente, concretamente, en julio de 2020. Forma parte de los esfuerzos de la Unión Europea para garantizar el liderazgo industrial y acelerar la descarbonización de la industria de acuerdo con sus objetivos de cambio climático.

Las inversiones en hidrógeno en Europa

Los socios de la UE plantean numerosas inversiones en hidrogeno. Se han lanzado a la carrera por la tecnología de este elemento primario, que ya está reconocida como una pieza clave para lograr la descarbonización de la economía europea en 2050. Los planes de recuperación han catapultado los proyectos para desarrollar esta fuente de energía, que moverá una enorme inversión en las próximas tres décadas. El sector calcula que hasta 2050 serán necesarios unos 5,5 billones de euros. Los países configuran alianzas con proyectos de Alemania y Francia o de España con Portugal e Italia. Grecia, Dinamarca, Bélgica o Austria tampoco quieren quedarse atrás.

Bruselas ha incentivado que los planes de recuperación tengan también una dimensión europea. Y aunque las inversiones transfronterizas no son mayoritarias, sí se articulan en ámbitos clave para la UE: las baterías, la nube o la microelectrónica. Y el hidrógeno. Las capitales se preparan para asumir el liderazgo de esa fuente de energía, que se postula como una de las mejores opciones para eliminar las emisiones en la industria y el transporte pesado. El norte reivindica su músculo tecnológico, mientras que el sur exhibe su potencial para generar hidrógeno verde en mayores cantidades y a un coste más bajo.

Alemania y Francia se disponen a lanzar una alianza europea a través de un Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI, por sus siglas en inglés), una fórmula para sectores cuyos riesgos hacen necesarias las ayudas de Estado y la cooperación transnacional. Solo el plan francés consigna a ese programa, que se prevé notificar a Bruselas a finales de 2021, un presupuesto de 1.575 millones de euros. Ambos países se abren a que otros socios participen en el IPCEI para “edificar una cadena de valor europea descarbonizada, soberana y resiliente”, según el plan francés.

Las inversiones en hidrogeno en España

España, que destinará 1.555 millones del plan de recuperación a esa energía. Ha previsto una inversión de 8.900 millones en diez años. También ha empezado a forjar sus alianzas. Sus preferencias por ahora pasan por los países del sur. Se ciñen al hidrógeno producido mediante renovables. El plan de recuperación portugués señala que Lisboa y Madrid “crearán un grupo de trabajo” para “promover la colaboración empresarial e implementar proyectos conjuntos”, entre otras áreas, en la del hidrógeno verde.

España añade en su plan que también busca alianzas con Italia y Francia. “El hidrógeno verde ofrece a España la oportunidad de situarse como uno de los principales exportadores de energía verde en Europa”, señala el documento español, que se fija el reto de posicionar a “la península Ibérica en la producción del hidrógeno renovable y el potencial suministro de futuros excedentes a otros Estados de la UE”.

La industria cree que la cooperación es necesaria en estos primeros compases, pero también que a medio plazo se desatará una feroz competencia por esa fuente de energía. Además, ve con recelos los planes de algunos países del norte de Europa, que todavía piensan en el hidrógeno azul —el que resulta del gas natural— e incluso gris —de combustibles fósiles—, cuando el sur del continente apuesta por el verde.

Esas diferencias quedaron claras en diciembre del año pasado, cuando 22 países de la UE y Noruega lanzaron un manifiesto para impulsar un IPCEI para potenciar el hidrógeno. De inmediato, cinco de los firmantes —España, Portugal, Austria, Luxemburgo y Dinamarca— lanzaron otro comunicado en el que matizaron que solo los proyectos que se producen “a partir de fuentes renovables” deben recibir fondos públicos. Bruselas por ahora ha ido avalando esa tesis.

Las opiniones de inversiones en hidrogeno de expertos

“Los proyectos transfronterizos tienen todo el sentido, ya que los estudios indican que el norte de Europa no será capaz de producir todo el hidrógeno necesario a medio plazo. España y Portugal son los países con mejores condiciones en costes de fabricación”, dice el director global de Hidrógeno de Iberdrola, Millán García-Tola.

El sector cree que la ambición de liderazgo de España no solo es posible, sino necesaria para pegar un bocado a lo que se perfila como gran industria energética. “Veo oportunidades para España, Portugal, Francia o Italia porque vamos a poder autoabastecernos y exportar los excedentes a los países del norte de Europa, muy demandantes de hidrógeno”, afirma Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno. Según Brey, los costes del hidrógeno verde en el sur de Europa son la mitad que los del norte: entre uno y 1,5 euros el kilo frente a 2,5 o tres euros. “Y se aproxima al coste al que empieza a ser competitivo con el gas natural en 0,6 euros”, avisa.

En esa dinámica, los socios de la UE entienden que ahora es momento de cooperar: hay que crear desde más tecnología hasta conductores y barcos para el transporte. El think tank Hydrogen4EU estima que las infraestructuras necesarias para alcanzar los objetivos de 2050 requerirán una inversión de hasta 5,5 billones de euros. Bruselas, además, ha marcado el camino al proponerse la instalación de 40 GW de electrolizadores de hidrógeno renovable en esta década.

Más tecnología, menos costes y una estrategia consolidada es, según el sector, la receta para que el punto de inflexión del hidrógeno llegue más pronto que tarde.

h2dnr

Ingeniero senior especializado en energía de hidrógeno