Imagina ciudades, carreteras y servicios públicos funcionando con combustibles que no contaminan; industrias completas alimentadas por una fuente limpia y abundante; y una economía que reduce emisiones al mismo tiempo que crea empleo, inversión y competitividad. Eso ya no es ciencia ficción, es la nueva realidad que están impulsando los ecosistemas del hidrógeno.
El ecosistema de hidrógeno está revolucionando la movilidad sostenible en Europa. Su biodiversidad integra producción, abastecimiento y uso del hidrógeno en una red colaborativa entre gobiernos, industrias y usuarios.
Un ecosistema de hidrógeno es la integración de un conjunto de soluciones para facilitar la movilidad en torno al hidrógeno. El ecosistema de hidrógeno integra las estaciones de recarga de hidrógeno. También, los vehículos que harán uso de ellas, que comprenderían servicios públicos, como líneas de autobuses de hidrógeno, compañías de taxi y VTC; pero también autoridades locales; operadores de flotas; y clientes particulares.
El ecosistema de hidrógeno también debe tener muy en cuenta el suministro de hidrógeno, que para cumplir con los objetivos de descarbonización debería producirse empleando energía renovable, el denominado hidrógeno verde. E incluso plantear la posibilidad de producir el hidrógeno en el mismo lugar que será repostado, o muy cerca, lo que denominamos el hidrógeno verde de cercanía. Un ejemplo lo encontramos en la hidrogenera de Madrid.
El objetivo del ecosistema de hidrógeno es integrar la producción y el suministro de hidrógeno. Es importante dar servicio a un amplio espectro de usuarios. Esto implica desde la administración pública, hasta el transporte público y privado.
Un ecosistema de hidrógeno dentro de la UE
La Unión Europea ha identificado que las islas son ecosistemas del hidrógeno ideales para su integración. Se consideran ecosistemas de hidrógeno, cuando vinculan la producción de hidrógeno verde con la movilidad sostenible, promoviendo una alternativa libre de carbono.
Un ejemplo de la aplicación de estos fundamentos ha sido financiar la primera fase del proyecto Green Hysland en Mallorca con 32 millones de euros. Se explicó que esta iniciativa busca convertir a Mallorca en el primer hub de hidrógeno del suroeste de Europa. Para ello, se desarrollan infraestructuras necesarias para producir hidrógeno a partir de energía solar. Estas infraestructuras permiten la distribución a sectores como el turístico, el de transporte, el industrial y el energético. Incluyendo la inyección en la red de gas para generar calor y energía verde en su ubicación final. Este planteamiento puede extrapolarse a otros ecosistemas del hidrógeno como Canarias, Madeira o Azores para contribuir a su descarbonización.
El caso de aplicación en las islas
La aplicación del ecosistema de hidrógeno en las islas tiene singularidades. El hidrógeno actuará como un elemento regulador del complejo sistema eléctrico insular, dado su aislamiento. La desventaja de un archipiélago en comparación una la península radica en que esta última está conectada a la red eléctrica europea. Esta abarca desde Lituania hasta el norte de Marruecos, y que cuanto mayor es la red, más estable resulta.
No obstante, los entornos pequeños, como una isla, son muy propicios para la movilidad del hidrógeno. Estos ecosistemas del hidrógeno presentan oportunidades únicas para innovar en la integración y distribución de esta fuente energética.
Otro ejemplo de ecosistema de hidrógeno
Toyota ha establecido un ejemplo de ecosistema de hidrógeno. Para ello se ha asociado con la compañia química francesa Air Liquide, y el fabricante portugués CaetanoBus. La agrupación de estas tres compañías permite de disponer de una empresa química, que se encargaría de la producción y el suministro del hidrógeno, para disponer de surtidores, y el fabricante de vehiculos de hidrógeno, como usuario final.
El hidrógeno es crucial para el transporte pesado por carretera. Sirve para cubrir las carencias que presenta el coche eléctrico de baterías cuando se trata de vehículos de gran tonelaje. Además, es posible recorrer largas distancias. Pero también es importante para fabricantes de automóviles que, como Toyota, están desarrollando diferentes soluciones de hidrógeno, que comprenden utilizar el hidrógeno mediante pila de combustible. Este dispositivo permite que el hidrógeno se transforme en energía eléctrica para mover un motor eléctrico. En este caso, el hidrógeno es el combustible que emplea un motor de combustión interna, en vez de hidrocarburos convencionales como diésel o gasolina.







